Relatos Libres

Esta sección está dedicada a los que aman la lectura, a los que escriben, y a los que desean hacerlo, pero nunca se han atrevido.

Queremos descubriros nuevos mundos, trasladaros a otras épocas, sacaros una sonrisa, intrigaros, robaros una lágrima y, porqué no, lanzaros a la escritura y al fantástico universo que nos ofrece.

Cada mes, publicaremos un relato de alguno de nuestros alumnos de Escritura Creativa. Poco a poco, como todo lo que merece la pena, llenaremos los estantes infinitos de esta biblioteca Libre. Disfrutadla y compartidla. Nada nos haría más felices. 

Y si queréis compartir vuestras opiniones con nosotros y con los autores, no dudéis en incluirlas en los comentarios de nuestro Facebook. Nos encanta el debate literario.

¡Bienvenidos al maravilloso mundo de la ficción!

Porqué la libre

La madre perfecta, por Gracia Sarriá

El sonido de sus tacones firmes resuena en las paredes del bunker. Su ropa es impecable: falda y chaqueta negra, blusa nívea con solapas bordadas y, en el cuello, un fino collar de perlas a juego con los pendientes. Su pelo rubio con algunas hebras blancas, apenas perceptibles, está perfectamente recogido en un moño alto, trenzado en la parte superior. Su belleza aria es inconfundible. Los ojos azules y cansados, el rostro hermoso, carente aún de las marcas indelebles del tiempo. No las tendrá. Lo sabe. Magda tiene 43 años y sabe que el fin está próximo. Es inexorable.

Porta una bandeja de plata con seis pequeños frascos de cristal colocados en horizontal y tapados con un paño blanco, impoluto. Los nombres completos escritos en cada uno de ellos. Todos empiezan por H, en honor al único hombre que podía cambiar el destino de su país. Por eso están ahí. Permanecerán junto a él y su esposa hasta que se marchen dignamente. Ellos les seguirán.

Mientras camina hacia el dormitorio de sus hijos, las imágenes de la entrega de la Cruz de Honor de la Madre Alemana la invaden. Vuelve e sentir ese gran orgullo, el del mérito excepcional. Su maternidad ha sido ejemplar, y su conducta hacia el régimen, también. Su segundo marido y el padre de sus seis hijos, ha sido fiel al proyecto pero no a ella. Ya no importa. Él será conocido como la mano derecha de Adolf, y ella, como la primera mujer del Reich de facto. Eso es lo único relevante. Sus hijos son demasiado buenos para vivir en el mundo que se inicia ahora, tras la inminente derrota. Sufrirían demasiado, pero ella es una madre sublime, y hará lo que hacen todas las madres: darles a sus hijos lo mejor.

El doctor está saliendo del dormitorio de sus vástagos. La mira y agacha la cabeza, confirmando que ha hecho su parte del trabajo. Todo está tranquilo. Le abre la puerta. Las literas con sus hijos adormilados, bellos como ángeles, aparecen ante su vista. Una infinita ternura se apodera de su corazón. Los ama profundamente. Han sido lo más puro y auténtico de su vida. Se sienta en el filo de cada una de las camitas donde tantas veces, en este tiempo de encierro, les ha contado cuentos y jugado con ellos. Esta es la última, no hay duda. Si la hubiera, sería un signo de flaqueza que ella no se puede permitir. Los va sacando de la agradable ensoñación provocada por la morfina para darle a cada uno su pequeña bebida de almendras amargas, seguida de un profundo beso maternal. Ellos no preguntan. Están acostumbrados a obedecer. Lo hace rápido. No puede tardar ni cinco minutos. No soportaría la visión de lo que viene después. Los deja en sus camas mientras comienzan a agitarse levemente y cierra la puerta sin mirar atrás.

Regresa con la bandeja temblando y la cara desencajada. No hay lágrimas. Se sienta en la sala de estar. Su marido la espera. La mira, no le dice nada. Deja la bandeja en el aparador y saca una baraja de cartas. Le calma jugar al solitario en momentos difíciles. Esta vez no puede concentrarse. El corazón le golpea el pecho, la sangre le retumba en la cabeza, su cuerpo tirita, la humedad del bunker le da nauseas. Su marido le pone el abrigo. Acaba de introducir el séptimo frasco en el bolsillo. Queda poco. Abandonan la habitación y recorren los pasillos hacia la salida. Cuando pasan por la puerta del dormitorio de su amado líder, se paran y alzan el brazo, orgullosos de haber formado parte del proyecto más ambicioso del mundo. Ellos ya han terminado.

Una vez fuera, Magda y Joseph respiran el aire gélido mirando a su alrededor. No reconocen Berlín. Es una ciudad derrotada. Siguiendo lo estipulado, Joseph se dispara un tiro en la cabeza. Cae de inmediato. Un hilo de sangre va cubriendo la nieve. Lo ha amado mucho, demasiado. Magda comparte con sus hijos la forma de morir. Bebe el cianuro y se tumba en el suelo alemán, helado. Cada vez le cuesta mas respirar. De pronto, los ve corriendo hacia ella para abrazarla. A los seis, sus cinco hijas y su hijo. Están en la villa de verano. Sus ropas son blancas. Son ángeles. Magda sonríe feliz. Ha sido una madre perfecta.

La libre, espacio cultural protegido

Nuestras herramientas

Localízanos

La libre es un entorno para desarrollar y compartir tus inquietudes artísticas. Nuestros Talleres de Escritura, Pintura y Teatro se imparten en grupos reducidos y disponen de modalidad online.

          • Classroom
          • Google Meet